Dienstag, 2. August 2016

Palabros

Al leer un ejemplar de ECOS, un artículo con el título 'palabros' me llamé la atención y quería saber más sobre ese tema. 

Con la ayuda del Diccionario Panhispánico de dudas, junto con varios libros de lingüística, como "Principios de fonología y fonética españolas" de Antonio Quilis, "Romanische Sprachwissenschaft" de Christoph Gabriel y Trudel Meisenburg, entre otros, y ejemplos de palabros tomados de varias páginas web, he podido compilar las siguientes informaciones.

La Real Academia Española supervisa el uso correcto de la lengua castellana, pero a veces acepta palabras extrañas o ortografías sorprendentes. Estas palabras raras o mal dichas se denominan ‘palabros’. 
Otros ejemplos bastante familiares son los palabros ‘otubre’ y ‘dotor’ aunque son aceptados por la RAE, su uso es vulgar. Aparentemente la formación de palabros está determinada por ciertos fenómenos lingüísticos. Una posible razón para la omisión del sonido [k] en ‘otubre’ y ‘dotor’, por ejemplo, podría ser el hecho de que la lengua española demuestra una tendencia de favorecer las sílabas abiertas, es decir, sílabas que acaban en vocal. Así, los hablantes simplifican a menudo la primera sílaba de ‘octubre’ y ‘doctor’ en la lengua coloquial; de este modo /ok.tu. bre/ se convierta en /o.tu bre/. 
Aparte de esto, existen palabros que surgieron originalmente de otras lenguas. El término ‘albóndiga’, por ejemplo, se deriva de la noción árabe ‘al-bunduqua’. Según la RAE la versión errónea ‘almóndiga’ (el sonido ‘b’ fue reemplazado por ‘m’) sí existe pero está en desuso y hoy en día es una palabra vulgar. 
Los extranjerismos son un producto del contacto lingüístico, de hecho, no deben ser considerados como nociones rechazables. Cada lengua tiene su propio procedimiento con respecto a palabras que proceden de otras lenguas. 

A continuación, voy a explicar el tratamiento de los extranjerismos en la lengua castellana porque nos ayudará a comprender la existencia de muchos palabros en español. 
El sistema español tiene dos categorías de extranjerismos. La primera categoría está formada por los extranjerismos superfluos o innecesarios. Estos no son aceptados por la RAE, ya que existen términos adecuados totalmente vitales en español. Así pues, damos preferencia a nociones castellanas: decimos ‘copia de seguridad’ y no ‘back up’ y ‘correo electrónico’ en vez de ‘email’. La segunda categoría abarca los extranjerismos necesarios. Para estos no existen términos equivalentes en español o, si existen, el empleo de las palabras ajenas está arraigado o muy extendido. Los extranjerismos necesarios se dividen en tres casos siguiendo los criterios de adaptación o mantenimiento de la fonética o grafía original. Con el objetivo de preservar la alta cohesión entre la grafía y la pronunciación de una palabra, el español tiende a ‘castellanizar’ los extranjerismos, ya sea  gráfica o fonéticamente. El primer grupo consta de los extranjerismos crudos que, por lo general, son términos bastante extendidos como ‘ballet’, ‘blues’, ‘jazz’o’software’. Como no están adaptados lingüísticamente al sistema español, hay que señalar gráficamente su carácter ajeno: la norma nos obliga a escribirlas en cursiva o entre comillas. La segunda alternativa propone emplear la grafía original de los extranjerismos, pero pronunciar y acentuarlos según la fonología del castellano. Ejemplos son el anglicismo máster, o el galicismo “quiche” [kíche], mientras que en francés no se pronuncia la letra ‘e’: [kísh].  Estos extranjerismos se consideran ya incorporados al léxico del español, por eso, su lema no aparece en cursiva sino en letra redonda. Otra alternativa es conservar la pronunciación original, adaptando solamente la forma gráfica al sistema del español. De ese modo, para el anglicismo “paddle” se da “pádel” y la grafía “chucrut” sustituye el galicismo “choucroute”. Ejemplos de anglicismos castellanizados son “bluyín” para “blue jeans” y “tique” para ‘ticket’. La grafía de “bluyín” se deriva del sonido de la palabra original. En gran parte de Latinoamérica, la expresión ‘pantalones vaqueros’ está en desuso, por lo tanto, la RAE decidió incorporar el término ‘bluyin’. También la palabra “friqui” ha sido incorporada en el inventario de la lengua española. Una persona “friqui” es, según la RAE, una ‘persona pintoresca y extravagante o que practica desmesurada y obsesivamente una afición’. 
Como vimos, hay palabras extranjeras cuya grafía nos sorprende muchísimo, sobre todo si estamos acostumbrados a pronunciarlas según las normas de la lengua de origen. A menudo los galicismos castellanizados demuestran una ortografía bastante rara; aquí podemos citar los palabros cruasán, champán y paspartú. Acerca de los palabros unas preguntas esenciales quedan pendientes:¿Cuáles son los motivos que determinan el tratamiento de los extranjerismos necesarios? ¿Cuándo los consideramos como extranjerismos crudos y cuándo tenemos que incorporarlos fonética y/o gráficamente?¿Por qué utilizamos 'güisqui', pero 'sándwich' en lugar de 'sángüich'

Tiempo empleado: 3h


2 Kommentare:

  1. Eso es un post muy intersante!
    Muchas veces escuché estas anglicismos castellanizados en la america del sur pero no sabía que se les escribe asi en vez de escribirles como en ingles.

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  2. ¡Gracias, Samara! Si los anglicismos y galicimos son muy comunes en español. Yo tampoco sabía que algunos de ellos tienen una grafia tan rara, como cruasán, por ejemplo.

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