He hecho una traducción de un cuento de Navidad de Hans Christian
Andersen, es un cuento bastante triste pero lo conozco desde mi niñez.
Demuestra muy bien las costumbres de Navidades y Nochevieja en Alemania. El
asado de ganso, una estufa caliente y sobre todo un árbol de Navidad son los
factores esenciales para los días festivos de una familia en Alemania, pero
también en otros países de Europa, como en España o Francia, por ejemplo. (Aunque en España, el árbol de Navidad, muchas veces es de plástica.) Durante ese tiempo queremos pasar unos días contemplativos en el seno de la
familia. Pero muchas veces olvidamos a la gente que, por alguna razón, no había
tenido la suerte de poseder una propia casa o un apartamiento, ni de disponer
de bastante dinero para pagar una noche en un mesón. Últimamente, ese téma volvió
a ganar actualidad. Tanto la crisis económica en Europa que provocó desempleo y
pobreza en grandes partes de la población europea, como el problema de
milliones de refugiados que se fugan de sus países de origen (África o el Cercano
Oriente) para poder vivir una vida mejor en Europa, contribuyeron a causar
situaciones de inmensa pobreza y desesperación en medio de nuestra sociedad de
consumo en Europa.
Hoy, como en los tiempos de Hans Christian Andersen, es muy importante
que no olvidamos mirar alrededor de nosotros y ayudar a la gente que no había
tenido la suerte de establecerse una vida en condiciones aseguradas.
Para mí, este cuento da una buena lección acerca de la compasión.
(Las anotaciones en azul son algunos comentarios en cuanto a las posibilidades
de traducción con las que me encontré durante la tarea)
Das
kleine Mädchen mit den Schwefelhölzern (Hans Christian Andersen)
Es
war so gräßlich kalt; es schneite und es begann dunkler Abend zu werden. Es war
auch der letzte Abend des Jahres, Silvesterabend. In dieser Kälte und in dieser
Dunkelheit ging auf der Straße ein kleines, armes Mädchen mit bloßem Kopf und
nackten Füßen; ja, sie hatte zwar Pantoffeln angehabt, als sie von Hause
wegging, aber was nützte das schon! Es waren sehr große Pantoffeln, weil es die
Pantoffeln ihre Mutter waren. Diese verlor die Kleine, als sie über die Straße
eilte, während zwei Wagen so erschreckend schnell vorbeifuhren. Der eine
Pantoffel war nicht zu finden, und mit dem andern lief ein Knabe davon; er
sagte, den könne er als Wiege brauchen, wenn er selbst einmal Kinder bekomme.
La niña con los fósforos
Hacía un frío espantoso, estaba nevando y comienzó a oscurecer. Era la
última tarde del año, la víspera de Año Nuevo. En medio de este frío y esta
oscuridad iba por la calle una niña pobre con la cabeza descubierta y los pies
descalzados. Sí, sin duda había llevado pantuflas cuando se había ido de su
casa, ¡pero
para qué sirvió esto de todos modos! Eran pantuflas muy grandes, porque eran las
pantuflas de su madre. La pequeña las perdió cruzando la calle corriendo justo
cuando dos carros pasaron con velocidad alarmante. (Me parece más bonito aquí utilizar el gerundio
“cruzando” en vez de una conjunción temporal porque más tarde viene otra
conjunción temporal, aunque ahora tenemos dos gerundios en una frase lo que tampoco
es muy bonito, pero no obstante, me parece mejor) Una de las pantuflas
no podía ser encontrada, y con la otra se marchó un muchacho; que dijo que le
servía como cuna cuando tenga hijos algún día.
Da
ging nun das kleine Mädchen auf den nackten, kleinen Füßen, die vor Kälte rot
und blau waren. In einer alten Schürze trug sie eine Menge Schwefelhölzer, und
ein Bund hielt sie in der Hand. Niemand hatte ihr den ganzen Tag hindurch etwas
abgekauft; niemand hatte ihr einen kleinen Schilling gegeben. Hungrig und
verfroren ging sie dahin und sah so eingeschüchtert aus, die arme Kleine! Die
Schneeflocken fielen in ihr langes, blondes Haar, das sich um den Nacken
ringelte, aber an diese Pracht dachte sie wahrlich nicht. Aus allen Fenstern glänzten
die Lichter, und dann roch es auf der Straße so herrlich nach Gänsebraten; es
war ja Silvesterabend, ja, daran dachte sie!
Pues allí
andaba la niña con sus pies rojos y azules por el frio. En una delantal usada llevaba
un montón de fósforos y un manojo en la mano. Durante todo el día, nadie le
había comprado nada, nadie le había dado ni un pequeño chelín. Hambrienta y congelada andaba por
las calles y parecía tan asustada, ¡la
pobrecita! Los copos de nieve caían sobre su largo cabello rubio que anillaba
su cuello, pero de verdad no pensaba en este esplendor. Desde todas las
ventanas brillaban las luces, y en la calle había un olor tan delicioso a asado
de ganso, pues era la víspera de Año Nuevo, ¡si que pensaba
en esto!
Drüben
in einem Winkel zwischen zwei Häusern, von denen das eine etwas mehr vorsprang
als das andere, dort setzte sie sich hin und kauerte sich zusammen. Die kleinen
Beine hatte sie unter sich hochgezogen; aber es fror sie noch mehr, und nach
Hause zu gehen, wagte sie nicht. Sie hatte ja keine Schwefelhölzer verkauft,
nicht einen einzigen Schilling bekommen. Ihr Vater würde sie schlagen, und kalt
war es zu Hause, sie hatten nur eben das Dach über sich, und da pfiff der Wind
herein, obwohl in die größten Spalten Stroh und Lumpen gestopft waren. Ihre
kleinen Hände waren beinahe ganz abgestorben vor Kälte. Ach! Ein kleines
Schwefelhölzchen könnte guttun. Wenn sie es nur wagen würde, eines aus dem Bund
zu ziehen, es gegen die Wand zu streichen und die Finger zu erwärmen! Sie zog
eins heraus, ritsch! Wie es sprühte, wie es brannte! Es war eine warme, helle
Flamme, wie ein kleines Licht, als sie, es mit der Hand umschirmte. Es war ein
seltsames Licht: dem kleinen Mädchen war es, als säße es vor einem großen,
eisernen Ofen mit blanken Messingkugeln und einem Messingrohr. Das Feuer
brannte so herrlich, wärmte so gut; nein, was war das! Die Kleine streckte
schon die Füße aus, um auch diese zu wärmen - da erlosch die Flamme. Der Ofen
verschwand und sie saß mit einem kleinen Stück des abgebrannten
Schwefelhölzchens in der Hand da.
Por allí en un rincón entre dos casas; una de ellas sobresalía un poco más
que la otra, allí se sentó y se acurrucó. Había subido sus piernas pequeñas debajo
de ella, pero helaba aún más que antes y no se atrevía a volver a casa. Pues no
había vendido ninguno de los fósforos, no habá recibido ni un solo chelín. Su
padre la golpearía y además hacía
frío en casa. Tan solo tenían un techo por el cual el viento chiflaba, aunque
en las hendiduras más grandes habían tapado paja y
andrajos. Sus manos pequeñas eran casí entumecidas del frío. ¡Ay un
pequeño fósforo haría bien! ¡Si tan
solo se atrevía tirar uno del manojo, pasarlo por la pared y calentar sus
dedos! Sacó uno, ¡Ras! ¡Como echó chispas, como ardía! Era una llama caliente y clara, como una pequeña luz cuando
la protejaba con su mano. Era una luz extraña: a la niña
le parecía como si estuviera sentado delante de una estufa grande con bolas de
medición relucientes y un caño de medición. El
fuego ardó tan espléndido, calentaba tan bien; ¿Pero qué pasó?
La niña tan sólo estiró sus pies para calentarles también – Entonces la llama
se apagó. La estufa desapareció, y la chica estaba sentado allí con un pequeño trozo de
fósforos quemado en la mano.
Ein neues wurde angestrichen, es brannte, es leuchtete, und wo der
Schein auf die Mauer fiel, wurde diese durch- sichtig wie ein Schleier; sie sah
gerade in die Stube hinein, wo der Tisch gedeckt stand mit einem blendendweißen
Tischtuch, mit feinem Porzellan, und herrlich dampfte die gebratene Gans,
gefüllt mit Zwetschgen und Äpfeln; und was noch prächtiger war: die Gans sprang
von der Schüssel herunter, watschelte durch die Stube, mit Messer und Gabel im
Rücken; gerade auf das arme Mädchen kam sie zu. Da erlosch das Schwefelholz,
und vor dem Mädchen stand wieder nur die dicke, kalte Mauer.
Un nuevo fósforo fue encendido, ardía, brillaba y allí donde la luz apareció en el
muro, pareció tan transparente como un velo, la chica estaba mirando en un salón,
donde la mesa estaba puesta con un mantel de color blanco deslumbrante, con
porcelana delicada, y un ganzo asado, rellenado con ciruelas y manzanas,
humeaba de manera deliciosa y lo que era aun más maravilloso: el ganzo dió un
salto del plato hondo, andaba por el salón como un pato con cuchillo y tenedor clavados
en la espalda, se acercó justamente a la chica pobre. (En mi opinión el autor sobre
todo quiere poner de relieve el facto que la chica es una persona sin dinero,
pero también se puede interpretar que la situación actual de la chica es
miserable y por eso se puede utilizar también) Entonces
se apagó el fósforo, y la niña se encontraba, otra vez, delante del muro
grueso y frío.
Die Kleine zündete ein neues an. Da saß sie unter dem schönsten
Weihnachtsbaum; er war noch größer und schöner geschmückt als der, den sie bei
der letzten Weihnacht durch die Glastür bei dem Kaufmann gesehen hatte. An den
grünen Zweigen brannten tausend Kerzen, und bunte Bilder, gleich denen, welche
die Schaufenster schmückten, sahen auf sie herab. Die Kleine streckte beide
Hände in die Höhe - da erlosch das Schwefelholz; die vielen Weihnachtslichter
stiegen höher und höher. Sie sah, jetzt waren sie zu den hellen Sternen
geworden, einer von ihnen fiel und hinterließ einen langen Feuerstreifen am
Himmel. »Jetzt stirbt jemand«, sagte die Kleine, denn die alte Großmutter, die
einzige, die gut zu ihr gewesen, aber nun tot war, hatte gesagt: wenn ein Stern
fällt, geht eine Seele hinauf zu Gott.
La pequeña encendió un nuevo fósforo. Entonces estaba
sentando al lado de un árbol de Navidad que era el más hermoso, era aun más
grande y adornado de manera más bonita que aquel que había visto las Navidades
pasadas a través de la puerta vidriera de un comerciante. Mil velas brillaban
en las ramas verdes y dibujos multicolores, parecidos a los que decoraban los
escarparates, le miraron desde arriba. La pequeña estiró
sus manos al cielo – Entonces el fósforo se apagó, numerosas luces de Navidad
subían hacia el cielo. Vio que se habían transformados en estrellas luminosas,
una de ellas cayó y dejó una larga línea de fuego al cielo.
Ahora, alguien se está muriendo dijo la pequeña, ya que
su abuelita (anciana para mí no tiene sentido porque normalmente una abuelita está
bastante vieja quizás “abuelita” sería bien en este caso), la única persona que le trataba bien, pero que ahora estaba
muerta, ella había dicho:
Cuando cae una estrella, un alma se eleva hacia el cielo con Dios.
Sie strich wieder ein Schwefelhölzchen gegen die Mauer, es leuchtete
ringsumher, und in dem Glanz stand die alte Großmutter, so klar, so schimmernd,
so mild und lieblich.
»Großmutter«, rief die Kleine, »oh, nimm mich mit! Ich weiß, du bist
fort, wenn das Schwefelhölzchen ausgeht, fort, ebenso wie der warme Ofen, der
herrliche Gänsebraten und der große, gesegnete Weihnachtsbaum!«
Volvió a pasar uno por el muro, brillaba alrededor de ella (no me gusta tanto esa traducción de la palabra “ringsumher” pero no me ocurre nada que sea más bonito) y en este esplendor estaba su abuelita, tan clara, tan brillante, tan suave y dulce.
¡Abuelita!- gritó la pequeña ¡oh,
trahéme contigo! ¡Sé que vas a desaparecer justo cuando el fósforo se apaga, desapareces tanto
como la estufa caliente,el asado de ganso y el gran árbol de Navidad benecido!
Und sie strich hastig den ganzen Rest von Schwefelhölzern an, die im
Bund waren. Sie wollte Großmutter recht festhalten; und die Schwefelhölzer
leuchteten mit einem solchen Glanz, daß es heller war als der lichte Tag. Großmutter
war früher nie so schön, so groß gewesen; sie hob das kleine Mädchen auf ihren
Arm, und sie flogen in Glanz und Freude so hoch; dort war keine Kälte, kein
Hunger, keine Angst, sie waren bei Gott.
Encendió todo el resto de los fósforos que estaban en el manojo. Quisiera retener
la abuelita (aquí la traducción no me parece tan fácil, porque en mi opinión, la niña no
quiere o puede retener físicamente a su abuelita, porque como es un fantasma, no
puede tocarla. Pues aquí la palabra “agarrar” no me parece correcto. Aquí se
expresa más un deseo de la niña: simplemente quiere que su abuelita permanece a
su lado, aunque sea en forma de fantasma. Quizás la palabra “retener” sería más
adecuada.) y los fósforos brillaban con
tanto esplendor que era aun más luminoso que en pleno día. Antes, la abuelita
nunca era tan bonita, tan grande, elevó la pequeña chica y la llevó entre sus
brazos y juntas volaron en esplendor y alegría tan elevado: allí no había frío
ni hambre, ni miedo: estaban al lado de Dios.
Im Winkel des Hause fand man am nächsten Morgen das
kleine Mädchen mit roten Wangen, mit einem Lächeln um den Mund - tot, erfroren
am letzten Abend des alten Jahres. Der Neujahrsmorgen ging über der kleinen
Leiche auf, die mit den Schwefelhölzern dasaß, von denen ein Bund fast
abgebrannt war. Sie hatte sich wärmen wollen, sagte man. Niemand wußte, was sie
Schönes gesehen hatte und in welchem Glanz sie mit der alten Großmutter
eingegangen war zur Neujahrsfreude.
Por
la mañana,
en el ángulo de la casa, encontraron la niña con las mejillas rojas y una
sonrisa – muerta de frío, el último día del Año Viejo. La mañana del Año Nuevo, el sol se
levantó, y el pequeño cadáver
estaba sentado allí con sus fósforos, de las cuales un manojo ya estaba quemado
casí totalmente. (La frase “Der Neujahrsmorgen ging über der kleinen
Leiche auf” me parece muy poética, no es muy fácil traducirla de igual modo al
castellano, sin cambiar el sentido original)
Había
querido calentarse, dijo la gente. Nadie sabía nada de las cosas lindas que
había visto, ni del gran esplendor con el que ella había entrado, junto con su abuelita,
en la alegría del Año
Nuevo.
tiempo
empleado:6h
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