Mittwoch, 27. Juli 2016

El Seseo

Como pasé mi Erasmus en Andalucía, más bien en Córdoba, me acostumbré al habla de la gente proveniente de esa zona. Por lo tanto, suelo pronunciar muchas palabras con una fricativa alveolar [s] en vez de una fricativa interdental [θ]. Este fenómeno se denomina ‘seseo‘ y es muy común tanto en Latinoamérica, como en partes de la península íberica. Decidí ocuparme un poco más de este tema para tener presentes las normas de la lengua culta.
Al principio de mi investigación consulté el diccionario panhispánico de dudas y la página web de fundeu. En los siguientes párafos voy a resumir estas informaciónes:
El seseo consiste en pronunciar las consonantes ‘c’/’z’ ante las vocales ‘e’/’i’ con una fricativa alveolar [s] aunque las normas del español implican el empleo de la fricativa interdental: [θ]. Por consiguiente, una persona seseante diría [serésa] por ‘cereza’, [siérto] por ‘cierto’y [sapáto] por ‘zapato’. Este fenómeno dialectal se aplica sobre todo en Latinoamérica, en las Canarias y en gran parte de Andalucía. Es menos frecuente, pero existente en las clases populares de Valencia, Cataluña, Mallorca el País Vasco y en algunas zonas rurales de Galicia. Mientras que el seseo meridional (en Andalucía, las Canarias y en Hispanoamérica) es totalmente aceptado en la norma culta.
A continuación, encontré en la red unos materiales interesantes sobre la historia de la lengua española, mejor dicho, sobre el desarollo de los fricativos en castellano. Os dejo el enlace de una página web que me parece muy útil:
http://hispanoteca.eu/gram%C3%A1ticas/Gram%C3%A1tica%20espa%C3%B1ola/Ceceo-Seseo.htm

El siguiente esquema ilustra muy bien el desarollo de los sibilantes en las diferentes variedades del español:



En la Edad Media el castellano disponía de seis fonemas de consonantes fricativas y africadas (sibilantes): el africado dental sordo /ts/ su equivalente sonoro /dz/, la fricativa alveolar sordo /s/ y la fricativa alveolar sonoro /z/, asimismo como la fricativa prepalatal sordo /ʃ/ y la forma sonora /Ʒ/. A lo largo de los siglos hubo una serie de cambios que influyeron el sistema medieval. En el siglo XVI las africadas /ts/ y /dz/ sufrieron un debilitamiento y se convirtieron en fricativas. Luego en una segunda étapa los tres fonemas sonoros se ensordecieron, fusionando con sus equivalentes sordos. Las tres consonantes restantes no se diferan mucho fonéticamente, ya que son producidos en régiones adyacentes (dento-alveolar, alveolar y prepalatal). Por lo tanto, las consonantes marginales cambiaron de sitio de articulación de tal manera que cada una se considere como un fonema propio. Así, el consonante dento-alveolar [ts] se convierta en interdental [θ], y la sibilante palatal [ʃ] o [ç] se transformó en fricativa velar [x], perdiendo su sibilancia. Las dos sibilantes ([θ] y [s] ) que quedaron, ocuparon contextos diferentes. La interdental [θ] se emplea con las grafías ‘ce’ ‘ci’ ‘za’ ‘zo’ ‘zu’ mientras que la fricativa alveolar [s] ocupa todos los contexto de la letra ‘s’.
Hay que subrayar que el castellano, que más tarde se convirtió en lengua estándar, no sufrió la misma serie de cambios que las variedades del sur. Se presupone que en gran partes de Andalucía no existía una consonante alveolar durante la Edad Media, sino, debido a la influencia de los árabes y mozárabes, las dentales [ş] y [ý]. La reducción de las africadas dentales /ts/ y /dz/ provocó probablemente una confusión inmediata con las dentales [ş] y [ý] del habla andaluza. De ahí que confluyeran antes del ensordimiento de los fricativas sonoros y de ese modo, en Andalucía quedó solamente un fonema. Dependiendo de la región era o la fricativa alveodental /s/ (en las regiones seseantes), o la interdental /θ/ (en las regiones del ceceo).
¿Comó era posible que el seseo atraversó el atlántico? Esta pregunta resulta fácil de resolver: entre los colonizadores predominan los andaluces que transportaron sus normas lingüísticas al Nuevo Mundo.


Tiempo empleado: 3h

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