Samstag, 30. Juli 2016

Mañana, mañana

¿Quién no conoce esta situación? Los exámenes se aproximan y se nos ocurren un montón de cosas que necesitamos hacer urgentemente; por ejemplo planchar la ropa, limpiar el apartamento, descongelar el frigorífico o hacer limpieza, echando todo lo que ya no se necesita (esta es mi actividad favorita). Como resultado, el apartamiento está de un limpio impecable pero la tarea queda sin hacer. Seamos sinceros, la mayoría de las veces simplemente no queremos empezar a estudiar para el examen o a escribir nuestro trabajo para la universidad. Este fenómeno se denomina ‘procrastinación’ y es un problema que puede afectar a todos. Por ansiedad o frustración aplazamos sistemáticamente tareas importantes reemplazándolas con actividades menos relevantes o productivas que son mucho más agradables de llevar a cabo.

He aquí unos consejos que podrían ser útiles para evitar la procrastinación:

1.     Fijarse metas concretas y dividir el material en pequeñas partes

Antes de todo es muy importante que nos fijemos objetivos para cada día. Es mucho más eficaz si establecemos metas muy concretas y realistas. No sirve para nada marcarse objetivos que no pueden ser cumplidos en un determinado periodo de tiempo. Luego, es necesario hacerse una idea general del tema. Generalmente está formado por varios subtemas o capítulos y así lo podemos subdividir fácilmente. Si se trata de una tarea escrita es recomendable hacerse un esquema y luego escribir párrafo por párrafo. De esa manera resulta mucho más fácil empezar a trabajar. También hay que establecer prioridades: debemos identificar las cuestiones centrales de un tema y dedicarnos particularmente a estas.

2.     Hacerse una agenda de trabajo

Después de haber dividido el tema, hay que distribuir las partes. Cada día nos dedicamos a una porción. Si el tema es muy amplio, se recomienda planificar con más antelación. No tardéis en estructurar todo el día, ya que comer regularmente y hacer pausas ayuda mucho a ser productivo.

3.     Llevar un diario de aprendizaje

Para controlar el proceso de aprendizaje es muy útil llevar un diario de aprendizaje. Mirando posteriormente el protocolo de trabajo, nos concentramos en el progreso que hicimos y así estaremos aun más motivados que antes.

4.     Mantener distracciones potenciales alejados del escritorio

Es muy normal que nos dejemos distraer por todo aquello que no tiene nada que ver con la tarea. Por lo tanto, hay que arreglar el escritorio y recoger todo lo que potencialmente produce distracciones, es decir, facturas, libros y apuntes de otro tema. Además, es recomendable que apaguemos el móvil, la radio e internet, ya que son las distracciones más tentadoras. Aunque para mucha gente no parezca ser un factor tan importante, sentirse a gusto es imprescindible para concentrarse en una tarea. De hecho, pequeños rituales como prepararse un té, o llevar la ropa favorita crean un ambiente de confort.
Si no podemos concentrarnos en casa para nada, sería mejor que cambiemos de lugar y estudiemos en la biblioteca.


Espero que estos consejos os ayuden a la hora de escribir trabajos y exámenes.

Para que nunca más digamos: ... lo haré mañana ...


Tiempo empleado: 3h 



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