¿Quién no conoce
esta situación? Los exámenes se aproximan y se nos ocurren un montón de cosas
que necesitamos hacer urgentemente; por
ejemplo planchar la ropa, limpiar el apartamento, descongelar el frigorífico o
hacer limpieza, echando todo lo que ya no se necesita (esta es mi actividad
favorita). Como resultado, el apartamiento está de un limpio impecable pero
la tarea queda sin hacer. Seamos sinceros, la mayoría de las veces simplemente
no queremos empezar a estudiar para el examen o a escribir nuestro trabajo para
la universidad. Este fenómeno se denomina ‘procrastinación’ y es un
problema que puede afectar a todos. Por ansiedad o frustración aplazamos
sistemáticamente tareas importantes reemplazándolas con actividades menos
relevantes o productivas que son mucho más agradables de llevar a cabo.
He aquí unos
consejos que podrían ser útiles para evitar la procrastinación:
1. Fijarse metas concretas y dividir el
material en pequeñas partes
Antes de todo es muy
importante que nos fijemos objetivos para cada día. Es mucho más eficaz si
establecemos metas muy concretas y realistas. No sirve para nada marcarse
objetivos que no pueden ser cumplidos en un determinado periodo de tiempo.
Luego, es necesario hacerse una idea general del tema. Generalmente
está formado por varios subtemas o capítulos y así lo podemos
subdividir fácilmente. Si se trata de una tarea escrita es recomendable hacerse
un esquema y luego escribir párrafo por párrafo. De esa manera resulta mucho
más fácil empezar a trabajar. También hay que establecer prioridades: debemos
identificar las cuestiones centrales de un tema y dedicarnos particularmente a
estas.
2. Hacerse una agenda de trabajo
Después de haber
dividido el tema, hay que distribuir las partes. Cada día nos dedicamos a una
porción. Si el tema es muy amplio, se recomienda planificar con más antelación.
No tardéis en estructurar todo el día, ya que comer regularmente y hacer pausas
ayuda mucho a ser productivo.
3. Llevar un diario de aprendizaje
Para controlar el
proceso de aprendizaje es muy útil llevar un diario de aprendizaje.
Mirando posteriormente el protocolo de trabajo, nos concentramos en el progreso
que hicimos y así estaremos aun más motivados que antes.
4. Mantener distracciones potenciales
alejados del escritorio
Es
muy normal que nos dejemos distraer por todo aquello que no tiene nada que ver
con la tarea. Por lo tanto, hay que arreglar el escritorio y recoger todo lo
que potencialmente produce distracciones, es decir, facturas, libros y apuntes
de otro tema. Además, es recomendable que apaguemos el móvil, la radio e
internet, ya que son las distracciones más tentadoras. Aunque para mucha gente
no parezca ser un factor tan importante, sentirse a gusto es imprescindible
para concentrarse en una tarea. De hecho, pequeños rituales como prepararse un
té, o llevar la ropa favorita crean un ambiente de confort.
Si
no podemos concentrarnos en casa para nada, sería mejor que
cambiemos de lugar y estudiemos en la biblioteca.
Espero
que estos consejos os ayuden a la hora de escribir trabajos y exámenes.
Para
que nunca más digamos: ... lo haré mañana ...
Tiempo empleado: 3h
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