¡A tapear!
En el curso de
Composición tratamos el
tema de la vida saludable; en nuestros textos discutimos los diferentes
aspectos que nos permiten a mantenernos sanos y felices. Yo personalmente creo
que la nutrición tiene una gran influencia en nuestro cuerpo. Me pregunto a menudo
porque la gente del mediterráneo parece estar bendecida por una buena salud y me gustaría saber si todo esto se puede atribuir a la
alimentación típica de estos países; así que me dediqué un poco más a este tema.
A mí me encanta la cocina mediterránea. Sobre todo las aceitunas, el aceite de
oliva, el jamón y el queso. Por su variedad culinaria, la tapa, el plato más típico de la cocina española, me pareció adecuada para representar la cocina mediterránea. ¿De dónde viene la tapa? No se sabe mucho acerca
de su origen; tanto el lugar como la fecha exacta de su primera apariencia son
desconocidos. Existen varias leyendas; aquí voy a citar solamente pocos para no aburriros con anécdotas. La más antigua procede de la época de Alfonso X el Sabio: su médico le prescribió beber unas copas de vino cada día para aliviar las molestias de una
enfermedad. Como el Rey no quería en absoluto emborracharse en público, comía unos trozos de queso o algunas lonchas de
jamón para acompañar el vino. Luego ordenó que, a partir de ese día, no se debía servir vino en las tabernas de Castilla sin que fuera incluido algún bocado. De esta manera intentó reducir los sucesos en mesones a causa de la embriaguez de algunos súbditos. La segunda leyenda, que incluso es
la más citada, está bastante cerca a la etimología de la palabra ‘tapa’. Probablemente tiene su origen durante el
reino de Alfonso XIII.: en un viaje por el país pidió una copa de vino y cuando una ráfaga de viento invadió la tabla, el camarero puso una loncha de jamón encima de la bebida para protegerla del
polvo. Al rey le gustó tanto esta idea que pidió otro vino con tapa comestible. La corte real siguió su ejemplo y así surgió una costumbre.
Aunque no conozcamos las circunstancias exactas que originaron este plato, podemos afirmar que la tapa se define como una “pequeña porción de algún alimento que se sirve como acompañamiento de una bebida” (definición del diccionario de la RAE).
Aunque no conozcamos las circunstancias exactas que originaron este plato, podemos afirmar que la tapa se define como una “pequeña porción de algún alimento que se sirve como acompañamiento de una bebida” (definición del diccionario de la RAE).
De hecho, al
principio la tapa era un tipo de aperitivo simple con ingredientes regionales
de buena calidad pero con poca variación: se servían lonchas de jamón ibérico, trozos de queso manchego, aceitunas,
frutos secos o patatas fritas en bolsa. Hay gente que considera la tapa, en su
forma original, como un precursor de la comida rápida. En realidad sí que tienen algunas características en común. En primer lugar comparten la preparación relativamente rápida, luego el precio bastante barato y
finalmente las pequeñas raciones. No obstante, las tapas son, y siempre eran, generalmente
mucho más ligeras que
la típica comida rápida de hoy. Generalmente asociamos la
comida rápida con una
cocción grasienta e
ingredientes insanos, como por ejemplo la carne picada y una gran cantidad de
grasas animales, mientras que las tapas están hechas de productos de alta calidad; se
emplean sobre todo alimentos como el aceite de oliva, el pescado y productos cárnicos de la región. Asimismo, el hecho de que se suele ‘tapear’ de pie es una característica que normalmente no se atribuye a una comida propiamente dicha,
ya que se presupone que la gente quiere relajarse para cenar y tomarse el
tiempo para disfrutar del ambiente.
Con el paso del
tiempo la tapa dejó de ser un mero aperitivo y se convirtió en un capricho culinario. Se estableció incluso una nueva cultura culinaria: ‘ir de tapeo’: la gente se reúne en un bar para probar varios platitos
acompañados de un vino
o de una caña y luego todos
se van juntos a otro sitio para degustar otras. De esa manera es posible
degustar muchísimos platos diferentes en una sola noche. Por lo tanto, hoy en día se considera la tapa como una comida
completa; la variedad de sabores y recetas es extraordinaria.
Volvamos a la
pregunta principal: ¿Podemos atribuir la buena salud de los griegos, italianos y españoles a la alimentación típica del mediterráneo? Los elementos predominantes de la así denominada ‘dieta mediterránea’ son sobre todo los productos vegetales:
frutas, verduras y hortalizas, siempre de temporada, ya que de ese modo
mantienen sus nutrientes. Además destaca el abundante consumo de los hidratos de carbono, es decir,
todos los derivados del trigo, además de las patatas y de otros cereales. El ingrediente más importante es, sin duda, el aceite de
oliva. Este ‘oro líquido’ representa la principal fuente de grasa para los habitantes de Europa
meridional. Se utiliza para la preparación de casi cada tipo de comida: desde las
tostadas del desayuno, pasando por las patatas fritas de una tortilla hasta su
empleo en ensaladas. Aparte este régimen alimenticio propone el consumo diario de derivados lácteos como la leche, el yogur y el queso.
Nos aconseja además comer carne magra, pescado, huevos, legumbres y frutos secos
diariamente, pero en cantidades reducidas. Mientras que la carne roja o procesada
y las grasas animales deberían ser consumidos moderadamente, es decir, en pequeñas porciones y solamente raras veces ya que
en caso contrario, podrían perjudicar la salud.
Para obtener
informaciones más detalladas sobre la dieta mediterránea podéis mirar la siguiente pirámide:
Como muchas
tapas siguen la dieta mediterránea, en particular, las patatas bravas, los champiñones fritos, la tortilla, los boquerones
fritos, las croquetas de jamón, las berenjenas con miel y, además, las aceitunas, la tapa es un buen
representante de la cocina mediterránea. En 2010 fue declarada Patrimonio Cultural e Inmaterial de la
Humanidad porque, aparte de ser un régimen alimenticio, es una cultura cuyos objetivos principales son la
conservación de la artesanía, de la agricultura y de la pesca
tradicional.
Muchos expertos
aseguran que la gente proveniente de los países mediterráneos generalmente lleva una vida más larga. En estos países notoriamente no hay tanta gente con
obesidad ni enfermedades cardiovasculares como en otros países de la UE. Incluso afirman que el riesgo
de padecer cáncer, asma o
diabetes disminuye gracias a la alimentación mediterránea.
No obstante, es
cierto que la comida no es el único componente que favorece una vida sin enfermedades graves. Para mantener
la salud también es muy importante tener una vida social activa, hacer deporte cada día, dormir lo suficiente, o reposar durante
los días calorosos en
forma de siesta.
Para mí, la tapa no es solamente un tipo de comida,
sino también una actividad
bastante saludable porque, por un lado, compartir la comida con otros en un
ambiente agradable facilita la conversación entre personas, po otro lado, los cambios
de sitio, una característica principal del tapeo, favorecen la digestión. Al fin y al cabo, ‘ir de tapeo’ es un ocio fantástico, saludable y muy popular en España: cada ciudad tiene sus propias recetas y
rutas culinarias. ¡Hay una gran variedad de aperitivos deliciosos!
¿Crees que las has probado todas?
Tiempo
empleado: 4h


Aqui te dejo mi receta favorita de tapas: Zucchini relleno
AntwortenLöschenIngredientes
3 zucchini
1 taza couscous
1 morrón en lata
50 gramos queso por salut
6 aceitunas verdes
Pasos
1)Ahuecar los zucchini con una cuchara pequeña. Dejar aproximadamente 1 centímetro de grosor.
2)Hornear 10 minutos los zucchini ahuecados
3)Hidratar el couscous según indica en la caja. Luego mezclar con el morrón y las aceitunas picados. El relleno también puede ser de quinoa, de arroz integral. Cualquier cereal.
4)Rellenar cuidadosamente los zucchini y cubrir con bastoncitos de queso por salut. Se puede espolvorear orégano si se desea y agregar unas gotitas de aceite de oliva
5)Hornear hasta que el queso esté derretido. Aproximadamente 10 minutos más. Y listo!!
Espero que te guste:)
¡Gracias por la receta! Creo que compartimos la pasión por la dieta mediterránea. ¡Lo cocinaré el fin de semana!
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